Estamos a unos pasos de la carretera
Tulancingo-México.
Una
buena alimentación es fundamental en cada una de las etapas de nuestra
vida desde la infancia hasta la vejez. Los aspectos básicos de una dieta
son
los mismos, pero las necesidades
nutricionales de cada individuo cambian a medida que vamos envejeciendo.
Además, la correcta absorción de los alimentos puede verse afectada por
alguna enfermedad.
Se recomienda una actividad física regular (de 3 hasta 4 veces por
semana) de duración moderada (de 20 hasta 30 minutos) y de una
intensidad suficiente (de 70% hasta 85%), para obtener efectos de
acondicionamiento, minimizando los riesgos de la actividad física.
Todos
conocemos los múltiples beneficios que nos brinda el ejercicio, y para
nosotros como adultos mayores, los beneficios son tan grandes como para
cualquier otra persona, no importando la edad en la que se empieza a
hacer una actividad física regular.
Buena parte de los mayores de 60 años, acuden al médico por culpa de
inexplicables mareos o vértigos. También son habituales las pérdidas de
equilibrio y otras sensaciones de aturdimiento.Según estudios la mitad
de las mujeres y 40% de los hombres mayores de 75 años sufren mareos.
Entre los cambios físicos que ocurren cuando envejecemos, los cambios a
nuestros patrones del sueño son una parte del proceso normal de
envejecer. Cuando las personas envejecen tienden a tener más dificultad
para dormirse y más dificultad para mantenerse dormidos que cuando eran
más jóvenes. Es un malentendido común que la cantidad de sueño necesita
disminuir con la edad. En efecto, las investigaciones demuestran que el
sueño necesita permanecer constante a través de la edad madura.
Entonces, ¿Qué mantiene despiertas a las personas mayores? Los cambios
en los patrones de nuestro sueño – lo que los especialistas llaman
“arquitectura del sueño” – ocurren mientras envejecemos y ésto puede
contribuir a los problemas del sueño.